Archivos para la Siguiente Categoria ‘Libros’
El sapo verde
Ese sapo verde
se esconde y se pierde;
asi no lo besa
ninguna princesa.
Por que con un beso
él se hará princeso
o el prÃncipe guapo;
¡y quiere ser sapo!
No quiere reinado,
ni trono dorado,
ni enorme castillo,
ni manto amarillo.
Tampoco lacayos
ni tres mil vasallos.
Quiere ver la Luna
desde la laguna.
Una madrugada
le encantó alguna hada;
y asà se ha quedado:
sapo y encantado.
Disfruta de todo:
se mete en el lodo
saltándose, solo,
todo el protocolo.
Y le importa un pito
si no esta bonito
cazar un insecto;
¡que nadie es perfecto!
¿Su regio dosel?
No se acuerda de él.
¿Su sábana roja?
Prefiere una hoja.
¿Su yelmo y su escudo?
Le gusta ir desnudo.
¿La princesa Eliana?
El ama a una rana.
A una rana verde
que salta y se pierde
y mira la Luna
desde la laguna.
Un cuento con un final feliz
Este no es precisamente un cuento de hadas tradicional, mas bien la version actualizada dirigida a nuestra sociedad moderna.
Elizabeth era una hermosa princesa. VivÃa en un castillo enorme y tenÃa
muchos vestidos elegantes. Además pronto se casarÃa con su novio, el prÃncipe Ronaldo.
Por desgracia, un dragón destruyó su castillo, quemó todos sus vestidos y se llevó al prÃncipe Ronaldo.
Elizabeth decidió ir tras el dragón para rescatar a su novio. Pero antes necesitaba encontrar qué ponerse. Buscó por todos lados, y lo único que encontró fue una bolsa de papel.
Elizabeth se la puso y partió en busca del dragón.
Fue muy fácil seguirlo. Solo tuvo que seguir si rastro por los bosques quemados.
Después de un largo rato, Elizabeth llegó a una cueva con una gran puerta y un aldabón enorme. Elizabeth tomó el aldabón y tocó tres veces: ¡BANG! ¡BANG! ¡BANG!
El dragón asomó la nariz por la puerta y dijo:
- ¡Vaya! ¡Una princesa! Me encanta comer princesas, pero hoy ya me comà un castillo entero. Soy un dragón muy ocupado. Regresa mañana.
Y azotó la puerta tan fuerte, que Elizabeth por poco se queda sin nariz.
Elizabeth tomó el aldabón y llamó de nuevo a la puerta: ¡BANG,BANG,BANG!
(más…)
Vida de una geisha
Vida de una geisha, es el relato de Mineko Iwasaki, una de las geishas mas celebres de Japón, aqui cuenta lo bueno, lo malo y anecdotas curiosas del misterioso estilo de vida de las flores y el sauce
Toma tu tiempo

Toma tiempo para pensar… Este es el origen del poder.
Toma tiempo para jugar… Este es el secreto de la eterna juventud
Toma tiempo para leer… Esta es la fuente de la sabidurÃa.
Toma tiempo para orar… Este es el mayor poder sobre la tierra.
Toma tiempo para amar y ser amado… Este es un privilegio dado por Dios.
Toma tiempo para la amistad… Este es el camino de la felicidad.
Toma tiempo para reÃr… Esta es la música del alma.
Toma tiempo para dar… Esto llena de alegrÃa la vida.
Toma tiempo para trabajar… Este es el precio del éxito.
Toma tiempo para hacer caridad… Esta es la llave del cielo
No desistas
Cuando vayan mal las cosas 
como a veces suelen ir,
Cuando ofrezca tu camino
sólo cuestas que subir,
Cuando tengas poco haber
pero mucho que pagar,
y precises sonreÃr
aun teniendo que llorar,
Cuando ya el dolor te agobie
y no puedas ya sufrir,
descansar acaso debes
pero nunca desistir.
Tras las sombras de la duda,
ya plateadas ya sombrÃas,
puede bien surgir el triunfo,
no el fracaso que temÃas,
y no es dable a tu ignorancia
figurarse cuan cercano,
puede estar el bien que anhelas
y que juzgas tan lejano,
lucha, pues por más que en la
brega tengas que sufrir.
¡Cuando todo esté peor,
más debemos insistir!
Si en la lucha el destino te derriba,
si todo en tu camino es cuesta arriba,
si tu sonrisa es ansia satisfecha,
si hay faena excesiva y vil cosecha,
si a tu caudal se contraponen diques,
Date una tregua, ¡pero no claudiques!
“Porque en esta vida nada es definitivo, toma en cuenta que: todo pasa, todo llega y todo vuelve”
AMOR CALLADO
Amor callado, que jamás se queja;
amor que, en la discreta madrugada,
sólo acierta a poner, junto a tu reja,
la ilusión de una estrofa perfumada.
Amor de un alma taciturna y vieja;
amor que es como música olvidada,
que tiene azul resignación de oveja,
que lo dá todo y no pide nada.
Amor es eso, amar como te amo,
sin medir tu desdén, sin que un reclamo
haga que el alma de esperanza estalle.
Amor sin arrebatos y sin ruido,
que espera que tu hogar esté dormido
para pasar entonces por tu calle.
Miguel A. Peguero
